La guelaguetza es la de mayor representatividad de sus siete regiones, que trasciende a todo el país y más allá de las fronteras: La Guelaguetza, fiesta que toma su nombre de la palabra zapoteca que denota el acto de participar cooperando, es un don gratuito que no lleva consigo más obligación que el de la reciprocidad.
El origen de la palabra Guelaguetza corresponde a la cultura zapoteca y se refiere a una entrega profunda o sincera, a la cooperación e intercambio y es marco para una gran celebración de la vida en Oaxaca. La fiesta, surgida en la época colonial, retoma el origen de esa característica de los pueblos que se refiere a la cortesía, a la delicadeza y atención con que se debe tratar a los demás.
También representa una oportunidad para que los pueblos indígenas de las siete regiones de Oaxaca: Los Valles Centrales, La Sierra, La Cañada, Tuxtepec, La Mixteca, La Costa y el Itsmo, luzcan sus trajes regionales, sus danzas y los frutos que la tierra les prodiga en cada zona en que habitan.
Cada una de las siete delegaciones presenta una muestra de su patrimonio cultural a través de bailes que ejecutan al son de la música y los cantos que les son propios, vistiendo indumentaria de gala de sus respectivos pueblos.
Historia
La Guelaguetza, que ha derivado en la llamada Fiesta de los Lunes del Cerro, constituye "la octava" a las celebraciones religiosas que cada 16 de julio se realizan en la iglesia del Carmen Alto, templo carmelita construido durante la Colonia.
A estas festividades pronto se agregó el entusiasmo de los indígenas residentes en los pueblos que circundaban la ciudad, particularmente los de "Oaxaca", que era la capital del Marquesado del Valle concedido a Hernán Cortés por el rey de España, y el de Xochimilco, que había sido fundado en 1521 por órdenes del propio Cortés, al norte de la mencionada ciudad.
El encuentro entre culturas y el empeño de los evangelizadores para atraer a los indígenas hacia las costumbres católicas, favoreció una mezcla entre ambos elementos, haciendo más festivos y espectaculares los actos litúrgicos con la convivencia entre indios, negros y españoles.
A través de los años, La Guelaguetza ha evolucionado en los actos ceremoniales y rituales dedicados a la Diosa del Maíz o Centéotl y Xilomen, Dios y Diosa de la Agricultura y del Maiz.
A partir de 1951 las festividades del Lunes del Cerro adoptan el término popular de la "Guelaguetza", pues las delegaciones regionales acostumbran traer, para regalar entre el público, productos tradicionales -frutas, bebidas y flores regionales-, además de ofrendar a los concurrentes su música y sus bailes.
Previo a La Guelaguetza se realiza el tradicional "Bani Stui Gulal", que no es más que la representación teatral y reseña de los Lunes del Cerro, aunque en zapoteco la palabra significa repetición de la antigüedad.
La fiesta comienza en el Auditorio con un desfile de chirimías, marmotas gigantes y cabezudas precediendo a la mujer modesta de Oaxaca -la de los mercados, la china oaxaqueña- y su expresión musical más representativa: el jarabe del Valle.
A partir de ese momento es interminable la aparición de trajes regionales que van donde la mística vestimenta de los mazatecos y serranos hasta la extraordinaria elegancia de las tehuanas, pasando por el multicolor arco iris de las faldas de las mujeres de Pochutla, Pinotepa Nacional y Tuxtepec.
Sigue la sucesión de representantes regionales, con sus trajes típicos y danzas populares. Los bailes concluyen con la Danza de la Pluma, en la cual se representa la lucha del indígena contra el conquistador español.Al finalizar el acto central, los espectadores suelen disfrutar de las especialidades que ofrecen los diferentes puestos ambulantes, como son las alegrías, pepitorias, cocadas, turrones y otros variados ejemplos de la cultura gastronómica oaxaqueña.
Las familias oaxaqueñas degustan los tamales de hojas de plátano, totomoxtle, del atole, del chocolate atole, de los dulces y nieves oaxaqueñas.
Por la noche, en el Auditorio, se representa ante el público el mito de la fundación de Oaxaca: la leyenda de la princesa zapoteca Donají. Cuenta la leyenda que Donají fue dada como rehén a los mixtecas cono forma de preservar la paz entre ambas comunidades.
Pero la princesa zapoteca prefiere perder la vida y a su amado, el príncipe mixteco Nucano, antes que traicionar a su pueblo. Ella ayuda a los zapotecas a realizar un ataque para liberarla, pero son vencidos por los mixtecos. Sus captores, en represalia, la decapitan. Nucano, su enamorado, es quien le da sepultura.De acuerdo con la leyenda, a pesar del tiempo transcurrido, Donají no ha perdido su belleza y la sigue manteniendo en la tumba donde reposa junto a Nucano, en la nave menor del templo de Cuilapan de Guerrero.
Para su visita
El auditorio Guelaguetza está ubicado al noroeste de la ciudad de Oaxaca, en el Cerro del Fortín, aproximadamente a dos kilómetros. Con antecedentes contemporáneos que se remontan a 1932, desde 1974 las festividades se realizan en el Auditorio del Cerro del Fortín, cuya construcción asemeja un anfiteatro griego.
La tradición del Lunes del Cerro, se celebra en la ciudad de Oaxaca cada año, los dos lunes siguientes al 16 de julio y en la festividad participa todo el pueblo sin distinción de clase social.
Para el asistente a la presentación de La Guelaguetza, existen atractivos adicionales no menos importantes; en la ciudad de Oaxaca se podrá degustar de las tradicionales tlayudas (grandes tortillas con carne), los chapulines y el tasajo (cecina) en el Mercado Benito Juárez y el Mercado 20 de Noviembre, las aguas de Casilda, además de adquirir artesanías de barro negro y el tradicional chocolate. También, los visitantes podrán recorrer los templos más representativos, edificios históricos y sitios arqueológicos como Monte Albán y Mitla, además de la obligada visita al Árbol del Tule. |
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